lunes, 23 de mayo de 2011

Propaganda nazi


Antes de la guerra, la estrategia de propaganda nazi enfatizaba varios temas. Sus metas eran crear enemigos externos (los países que supuestamente impusieron el Tratado de Versalles sobre Alemania) y enemigos internos (los judíos). Hitler y los propagandistas nazis se valieron del antisemitismo y del resentimiento por el Tratado, ya presentes en Alemania.
Los judíos fueron culpados por cosas tales como robar a los alemanes el producto de su arduo trabajo mientras ellos no hacían nada. Hitler culpó a los judíos por “dos grandes heridas sobre humanidad: la circuncisión del cuerpo y la conciencia del alma”. En toda Alemania se veían carteles, películas, historietas y folletos, en los cuales se atacaba a la comunidad Judía, como en la película El judío eterno (una versión sobre la leyenda del judío errante).
A partir del año 1923, la revista de propaganda nazi Der Stürmer continuó la tradición del siglo XIX de caricaturas antisemitas.
Los alemanes en otros países como ChecoslovaquiaFranciaPoloniaUnión Soviética y los Países bálticos fueron otro blanco de la propaganda del partido nazi. Hitler afirmaba, en Mi lucha, que los alemanes sufrían dolor y miseria estando fuera de Alemania, y que soñaban con la patria común. A lo largo de Mi Lucha, Hitler invoca a los alemanes en todo el mundo para que tuvieran como objetivo central la lucha por el poder político y la independencia.
Los esfuerzos de la propaganda nazi se enfocaron entonces en la creación de enemigos externos. Los propagandistas reforzaban la actitud negativa de Alemania hacia el Tratado de Versalles. Así, cuando el Tratado fue firmado en 1919, incluso los titulares de periódicos no propagandistas en toda Alemania hablaron que para los alemanes era "inaceptable. También en 1919, el Berliner Tageblatt predijo que "si aceptamos las condiciones, un furor militar por la venganza sonará en Alemania dentro de pocos años, un nacionalismo militante envolverá todo”.
Hitler, conociendo el disgusto de la nación con el Tratado, lo aprovechó para influenciar en su audiencia. Se referirá repetidamente a los términos del Tratado como un ataque directo contra Alemania y su pueblo.
Hasta la conclusión de la Batalla de Stalingrado, el 4 de febrero de 1943, la propaganda alemana enfatizaba la capacidad de las armas alemanas y la humanidad que los soldados alemanes habían mostrado para con la población de los territorios ocupados. Los pilotos de las flotas de bombardeo aliadas fueron representados como asesinos cobardes y, en particular, los norteamericanos como gangsters al estilo de Al Capone. Al mismo tiempo, la propaganda alemana procuró distanciar a norteamericanos y británicos el uno del otro, y a ambas naciones de los soviéticos.


Caricaturas de caracter nazi de la revista Der Stürmer

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